Nieve en Lo Favaret

Nieve en Lo Favaret

Hoy tengo una tarde de recuerdos…. Después de una temporada de temperaturas cálidas, días soleados, atardeceres anaranjados y ventosos, ha llegado el frio, el FRIO. La chimenea a todo trapo, intentando que no nos invadan esos 2 grados que hay fuera, y felicitándonos por haber elegido calentar la casa a través del suelo radiante, que nos regala esa sensación de bienestar sin tener que derrochar leña (en el mejor de los casos…).

Bueno, decía que con este nuevo frío, me he acordado de una noche, hace justo un par de años, en la que las temperaturas se desplomaron de repente y empezó a lloviznar. La lluvia se tornó en aguanieve-meteoro que se deja ver muy raramente por esta zona- sobre la media noche y como nos pasa a los que hemos nacido y vivido en climas cálidos, me entusiasmé con la helada sorpresa nocturna. Nos fuimos a dormir contentos como crios mientras fuera seguían cayendo ligeros copos de nieve.

Al despertarnos a la mañana siguiente, abrimos las cortinas y las contraventanas como de costumbre y……SORPRESA MAYÚSCULA!!!! Todo lo que se divisa desde la terraza de la casa estaba blanco como la nieve……LA NIEVE!!!!! Como locos, cogiendo todo lo que estuviese a mano hecho de lana o similar y embutiéndonoslo mietras corríamos hacia la puerta de la terraza, salimos fuera. Todo, TODO, estaba cubierto de una gruesa capa de nieve: sillas, mesas, hamacas, plantas, macetas…hasta los gatos, negros como el tizón de normal, parecían mini ovejas (no se si churras o merinas…).

Tras la alegría y el subidón primero, descubrimos que tras haber nevado toda la noche sin parar, también el camino de subida a la cima de la colina, en donde el capricho de tener unas vistas sobre el Delta de l’Ebre nos llevó a construir la casa, estaba cubierto por más de un metro de nieve. Uhmmmm. Creo que estamos aislados,¡¡incomunicados!!. Asi, de repente, una sensación nueva nos invadió. Nunca habíamos experimentado algo parecido. Estabamos obligados (sin querer…) a quedarnos quietecitos quién sabe cuanto tiempo. Volvimos a entrar en la casa y corrimos hacía la nevera para investigar cómo estabamos de provisiones…bueno, ¡por lo menos de hambre no nos moriremos!

Durante dos días estuvimos disfrutando de un nuevo mundo sin tener que salir de casa: resbalones, batallas de bolas de nieve, muñecos de idem con narices hechas de algarrobas, deslizándonos con bolsas de plástico como si fueran trineos por el empinado camino que nos impedía salir de la finca…y riéndonos con nuetros gatos que parecía habían descubierto un nuevo parque de atracciones justo en sus dominios.

Yo creo que al tercer día, cuando por fin la nieve del camino se deshizo, nos inundó una sensación rara, como si no quisiéramos que aquello se acabase, de melancolía por perder un aislamiento forzado que nos hizo descubrir (con un pelín de orgullo…) que nuestro proyecto de vida autosuficiente iba por buen camino.

La Mola Porquera Sky ResortLa higuera sorprendidaLa FaenetaEl granado tiritandoEl camino heladoLa sevillenca nevadaEl rosal de rocaLa terraza de EscapeEl jardínEstanque con papirosSillas y mesas en blancoEl cat lounge

3 thoughts on “Nieve en Lo Favaret

  1. Susana

    Me parece precioso!! mientras que la nieve en la ciudad es sucia… gris, ahí dan ganas de revolcarse!!!!

  2. Margarita Fuster

    Tierra, aire, agua, fuego, los cuatro elementos que en Grecia fueron el origen de la Vida, vuelven aquí a crear vida. La sobreexplotación de los recursos ha convertido el desarrollo en algo insostenible. Pero en la ecofinca lo Favaret, en el silencio de la naturaleza vuelve la vida: la tierra y el aire con el agua y el fuego del sol que da calor a las cigarras, a los gatos, a los pequeños seres de la naturaleza, nos hacen soñar y revivir el equilibrio perdido. Un buen lugar para el ocio, reflexionar y descansar de los ne-gocios. Soy testigo.

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