Recogiendo olivas

Recogiendo olivas

Uno puede pensar que recoger olivas es un trabajo duro, agotador y poco gratificante; y es cierto cuando lo que se mira es la productividad (ese concepto tan manido últimamente) y se va más a la cantidad de olivas recogidas por hora en vez de a la calidad del trabajo realizado. En Lo Favaret el enfoque es justamente el contrario: no hay prisa en hacer la cosecha, no hay que deslomarse y, sobre todo, hay que disfrutar de los pequeños placeres que te proporciona.

Olivas maduras

Nos gusta mimar tanto a las olivas como a los olivos, de ahí que el método realizado para la cosecha sea el “ordeñado” (peinado, que se dice por esta zona), que consiste en ir pasando un rastrillo (sí sí… parecido a los típicos de playa) por las ramas para ir soltando las olivas que irán cayendo en las borrassas. De ahí irán a los capazos y luego esperarán extendidas en el suelo hasta que se termine la recogida para, acto seguido, llevarlas a la almazara para su molienda.

Recogida de olivas en las borrassas

El método que utilizamos para obtener nuestro aceite es el más tradicional, ecológico y… simple: se limpian las olivas por chorro de aire para eliminar hojas, tierra, etc.; se muelen en un molino de piedra; se bate la pasta resultante en frío (a temperatura ambiente); y por último, de la pasta batida se extrae el aceite en una prensa. ¡Todo tan sencillo que, al menos a nosotros, nos sigue sorprendiendo!

El proceso es ese, pero los pequeños placeres de los que hablaba antes mientras se realiza el peinado… estar dentro de un olivo y sentir el sol colarse entre las ramas (salvo algún día que hizo fresco, la mayoría de los días hizo un tiempo templado y soleado); oír el ruido de las hojas y de las olivas cayendo en las borrasas o golpeándote en el cuerpo; disfrutar de la amplia gama de colores de las olivas en función de la variedad y del diferente grado de maduración (desde verde chillón a morado oscuro o negro); sentir como las manos se te van suavizando por el aceite que van supurando las olivas; subirte a las ramas (poderosas y resistentes) como cuando eras un crío para alcanzar un grupo de olivas que se resiste a ser recogido; tener unas vistas magníficas asomado desde la copa de los olivos; conversar tranquilamente con los compañeros “de fatiga” sobre temas banales o profundos, o simplemente disfrutar del silencio y pensar en tus cosas; entrar en la almazara e inundarte de olor a aceite; ver como el aceite gotea lenta e incesantemente desde los capazos de la prensa…

El sol entre ramas de olivo

Tal vez todo esto parezca desproporcionado, pero la sensación de bienestar que se siente es digna de experimentar. Es el “suave” placer que te proporcionan las cosas pequeñas y sencillas y que te acercan a la tierra, a la naturaleza y, en el fondo, a ti mismo, sin artificios.

El suave tacto de las olivas

Como datos, este año hemos recogido unos 800kg de olivas en 3 semanas distintas entre noviembre y diciembre, de los cuales hemos sacado 160 litros de aceite (20% de rendimiento). Las variedades de olivas recogidas han sido 65% de Morruda , 30% de Sevillenca y 5% de Farga. El método de extracción del aceite ha sido en almazara tradicional con molino de piedra, limpieza de las olivas por chorro de aire y presión en frío. El aceite ha salido con una acidez del 0,15º. Este aceite lo encontraréis en la cocina de nuestros alojamientos, y si os ha gustado, podéis llevaros alguna botella a casa…

Contemplando lo cosechado

¡Ahora toca empezar a disfrutarlo en la mesa y esperar a la próxima cosecha!

One thought on “Recogiendo olivas

  1. Margarita Fuster

    Las fotos y los textos son preciosos. ¡Cuanto tiempo debeis pasar en estos quehaceres!. Pero , ya se sabe, trabajar en lo que te gusta no es trabajar en el sentido bíblico del castigo, sino un placer.
    Otra cosa es ejercer la política del “disenso”: son necesarios el sentido común, (ejercitar la razón), la responsabilidad (ser coherente con nuestros propios actos) y la pasión (ingrediente placentero que nos mueve a actuar). No se puede ejercer la crítica dejándose llevar por los mismos impulsos que criticamos, como no se puede hacer políticas por el simple hecho de fastidiar al opuesto. Entre la pasión y la acción debe mediar la reflexión. Son recomendaciones para todos, para ti, para mi y para el que quiera recogerlas. Y perdón por mis filosofias.

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